En septiembre de 2026 cambió la pregunta que debemos hacerle al mapa de Puebla. La Encuesta Intercensal 2025 (EIC), publicada por INEGI el 22 de septiembre, ofrece estimaciones recientes para los 217 municipios. El Censo 2020 sirve para comparar. La pobreza municipal disponible en este atlas continúa referida a 2020. Mezclar los tres conjuntos como si describieran un solo año produciría un diagnóstico engañoso.
La EIC estima 6,835,339 habitantes en Puebla en 2025, frente a 6,583,278 enumerados por el Censo 2020: 252,061 más entre las cifras puntuales (3.8%). La proporción estatal de viviendas con internet es 68.63% en la EIC 2025, frente al 41.7% calculado con el Censo 2020. Hay una expansión clara en el indicador medido. También estamos comparando una encuesta, que tiene incertidumbre, con un censo de otra fecha.
La conexión avanzó. ¿También el bienestar?
En 214 de los 217 municipios, el valor puntual de viviendas con internet de 2025 supera el calculado para 2020. Esto describe la amplitud territorial de la diferencia; no significa que cada cambio municipal sea estadísticamente significativo. Una vivienda conectada tampoco nos dice cuánto cuesta el servicio, si funciona de manera estable, quién puede usarlo o qué derechos permite ejercer.
Eloxochitlán pasa de 5.9% de viviendas con internet en 2020 a una estimación de 47.82% en 2025; Coyomeapan, de 5.4% a 29.30%; San Andrés Cholula, de 87.4% a 91.05%. Las trayectorias parten de lugares muy distintos. El atlas ofrece los intervalos de confianza de 90% y coeficientes de variación de la EIC para que la precisión de cada estimación forme parte de la lectura.
La pobreza del atlas tiene fecha: 2020
Según la medición municipal de CONEVAL, 87 municipios tenían al menos 80% de su población en pobreza en 2020. Eloxochitlán registraba 95.8% y Coyomeapan 95.3%. Son datos fundamentales para entender una estructura territorial de desigualdad en aquel año; no son tasas de pobreza de 2025 ni de septiembre de 2026. Cruzarlas con el internet de 2025 puede generar hipótesis, pero no demuestra que la conectividad haya reducido la pobreza.
Ese desfase debe ser el centro de la discusión pública. Podemos constatar más viviendas con internet sin disponer, en este atlas, de una nueva medición municipal de bienestar comparable. Un gobierno podría celebrar la expansión y, al mismo tiempo, omitir el precio, la calidad, las habilidades digitales o las carencias que persisten. La evaluación requiere evidencia adicional antes de anunciar una victoria social.
Un mapa para preguntar mejor
El visor presenta además el porcentaje de personas de tres años y más que hablan una lengua indígena, con el año de cada dato. La lengua no explica por sí sola la pobreza. Para investigar la desigualdad hacen falta preguntas sobre inversión, acceso a servicios en la propia lengua, discriminación, ingreso, empleo e instituciones. Tampoco se puede atribuir una diferencia entre 2020 y 2025 a un programa o gobierno con estas tablas solamente.
Propongo mirar tres cosas en cada municipio: la magnitud de la conectividad doméstica reciente; la precisión de su estimación; y la evidencia que aún falta para evaluar condiciones de vida. El atlas ayuda con las dos primeras. La tercera exige nuevos datos y escucha en el territorio.
Explora y descarga los 217 municipios
Los enlaces son públicos. También puedes abrir el visor integrado en este blog, seleccionar un municipio, comparar gráficos, filtrar la tabla y generar un informe editorial para guardar como PDF desde el navegador. El CSV identifica el año de cada indicador e incluye medidas de precisión de la EIC.
Fuentes y límites
INEGI, Encuesta Intercensal 2025, referencia de octubre de 2025, publicada el 22 de septiembre de 2026: datos abiertos de Puebla. Comparación con el Censo 2020 y el concentrado municipal de pobreza 2020 de CONEVAL. Consulta y actualización: 29 de septiembre de 2026. La EIC aporta estimaciones muestrales con intervalos; el indicador de internet se refiere a viviendas particulares habitadas. No son datos que cambien en tiempo real ni una tasa municipal de pobreza de 2025.
Sobre el autor

El Dr. Luis Enrique Sánchez Díaz es profesor investigador de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y consultor. Durante más de veinte años ha trabajado en docencia e investigación sobre administración pública, metodología, gobernanza y pensamiento crítico. Estudia cómo los datos y la inteligencia artificial pueden mejorar las decisiones sin sustituir el juicio democrático.
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