Qué es la realidad


Una pregunta antigua… y siempre nueva

“¿Qué es la realidad?”
La respuesta depende, en buena medida, de la pregunta que creamos estar haciendo —y de la posibilidad de que el lenguaje, la cultura y el poder nos permitan formularla con honestidad. A grandes rasgos, podemos distinguir al menos cuatro capas de sentido que se entrelazan (y se disputan) en esa palabra aparentemente inocua: Capa Descripción sintética Pregunta fundante Riesgo epistemológico 1. Ontológica “dura” La realidad como conjunto de entidades que existen independientemente de nuestra mente (átomos, campos cuánticos, bacterias, estrellas). ¿Qué hay ahí fuera, exista o no un observador? Confundir descripción con explicación: creer que una tabla periódica basta para agotar “lo real”. 2. Fenomenológica La realidad como aquello que se nos aparece: el mundo tal como se da a la conciencia (Husserl) o como flota entre lo percibido y lo vivido (Merleau-Ponty). ¿Qué se revela a la experiencia y cómo se da? Reducir lo real a lo subjetivo, olvidando estructuras materiales y colectivas que limitan la experiencia. 3. Semiótica-lingüística La realidad como tejido de significados: lo que nuestro sistema simbólico permite nombrar, clasificar y creer (Wittgenstein, Saussure). ¿Qué queda fuera cuando no tenemos palabras para ello? Asumir que el mapa (el lenguaje) es el territorio, y no ver quién dibuja el mapa ni con qué intereses. 4. Socio-política La realidad como campo de batalla narrativo: lo que las luchas de poder legitiman como “hechos” (Foucault, Chomsky). ¿Quién decide qué cuenta como real y qué se calla como “conspiración” o “mito”? Naturalizar estructuras de dominación y llamar “sentido común” a lo impuesto.


1. Realismo vs. idealismo (el duelo clásico)

  • Aristóteles inaugura el realismo moderado: la sustancia y sus accidentes existen antes de ser pensados.
  • Platón, en cambio, privilegia lo inteligible sobre lo sensible; lo sensible apenas copia el “verdadero” ser.
  • Kant complicará el cuadro: no conocemos la cosa-en-sí (noumeno), solo los fenómenos tamizados por nuestras categorías a priori.
  • Berkeley lleva el idealismo al extremo: esse est percipi (ser es ser percibido). Sin mente, nada habría.

Pregunta crítica: ¿quién se beneficia de afirmar que “lo que no se ve no cuenta”? En política, invisibilizar un problema equivale a neutralizarlo.


2. Ciencia contemporánea: la inquietante confirmación y la ineludible indeterminación

La física cuántica muestra que la medición altera el sistema; la neurociencia sugiere que el cerebro genera “alucinaciones inductivas” que llama realidad (Friston). Pero eso no significa que “todo sea relativo”; más bien, que lo real es estratificado:

  1. Nivel físico (inmutable para nuestras escalas cotidianas).
  2. Nivel informacional (donde los datos son interpretados).
  3. Nivel narrativo (donde el poder ordena esos datos en un relato aceptable).

3. Realidad y poder: la lección chomskiana

Los medios, al seleccionar y jerarquizar hechos, fabrican consenso sobre lo real. Quien controla la agenda no solo decide qué debates existen; también delimita las preguntas posibles. “La realidad” de la desigualdad, del cambio climático o de la violencia de género fluctúa según la intensidad de las campañas, los presupuestos y los silencios.


4. Realidades plurales en la era digital

  • Algoritmos: filtran nuestro entorno y refuerzan burbujas perceptivas.
  • Deepfakes y IA generativa: erosionan la frontera entre lo “objetivo” y lo “sintético”.
  • Capitalismo de vigilancia (Zuboff): convierte la experiencia en materia prima para predecir y moldear conductas, redefiniendo la realidad como mercancía comportamental.

Una síntesis provisional (porque definitiva, imposible)

  1. Existe un substrato material que no depende de nosotros.
  2. Solo accedemos a él a través de modelos mentales y lenguajes siempre incompletos.
  3. Esos modelos se producen en contextos históricos de poder: lo “real” se disputa tanto con microscopios como con hegemonías culturales.
  4. Por ello, preguntar qué es la realidad exige también preguntar quién, cómo y para qué la nombra.

“La primera libertad del intelecto es dudar de las palabras con que se nos impone la realidad.”
—Paráfrasis libre, combinando el escepticismo socrático con el antídoto chomskiano al discurso oficial.


¿Dónde continuar?

  • Metafísica aristotélica para la ontología clásica.
  • Fenomenología (Husserl, Heidegger) para la vivencia.
  • Ciencias cognitivas para los trucos del cerebro.
  • Crítica de la economía política del dato para entender cómo “lo real” se monetiza.

Dr. Luis Enrique Sánchez Díaz
Profesor investigador universitario y consultor de negocios, con más de veinte años de experiencia en educación superior, administración pública y políticas públicas en México. Especialista en inteligencia artificial aplicada, big data, comunicación política y gobernabilidad digital, combina la docencia, la escritura de columnas y ensayos, y la consultoría estratégica para líderes y organizaciones que buscan tomar decisiones basadas en datos y pensamiento crítico.

Graduado de la Maestría en Opinión Pública y Marketing Político por el Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico (ICGDE) de la BUAP, su trabajo se distingue por un enfoque materialista, dialéctico y existencialista, que integra el rigor positivista con la interpretación criticista de la realidad. Es autor de análisis mordaces y profundamente documentados sobre estructuras de poder, libertad de expresión y la intersección entre tecnología y sociedad.

Actualmente, desarrolla proyectos académicos y de consultoría que van desde el diseño de estrategias digitales y diagnósticos organizacionales hasta investigaciones sobre ética y regulación de la inteligencia artificial en el sector público. Reconocido por su estilo crítico, irónico y de alta densidad argumentativa, busca provocar reflexión y debate informado, desafiando verdades establecidas y promoviendo una visión más libre y consciente de la realidad contemporánea.

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