En Puebla, los árboles se pintan de blanco mientras el gobernador evade su propia ley. El poder que se esconde tras sofismas, gestos de bendición y preguntas sin responder es el mismo que pinta la política de cal: blanca, superficial y falsa.
En Puebla, los árboles se pintan de blanco mientras el gobernador evade su propia ley. El poder que se esconde tras sofismas, gestos de bendición y preguntas sin responder es el mismo que pinta la política de cal: blanca, superficial y falsa.