Mario Delgado, titular de la SEP, ha desatado un escándalo al aliarse con las industrias de la comida chatarra y el tabaco para “promocionar” la educación infantil. Esta decisión, envuelta en la falacia de la colaboración público-privada, traiciona a la niñez mexicana al entregar las aulas a corporaciones que lucran con la enfermedad. Mientras el 35.6% de los niños padece obesidad y el tabaquismo mata a miles, Delgado ignora la lógica y la ética, perpetuando un sistema donde el capital manda y la salud se negocia.