Una reflexión basada en el pensamiento de Miguel Martínez Miguélez
I. El Despertar Conceptual
Imagina una biblioteca del futuro donde flotan modelos mentales y viejas certezas. En una de las mesas yace un artefacto antiguo: la racionalidad científica clásica. Durante siglos funcionó como un reloj newtoniano, pero hoy nos preguntamos: ¿y si el reloj ya no sirve para medir el tiempo que vivimos?
El desafío de Martínez Miguélez: No se trata de aprender técnicas, sino de interrogar el “desde dónde” conocemos.
La metáfora de Tolomeo: La ciencia actual intenta explicar realidades complejas con categorías simples, creando «epiciclos conceptuales» para forzar un orden que ya no existe.

II. Los Pilares de la Herencia Clásica
La racionalidad que heredamos se apoya en supuestos que hoy resultan insuficientes para la complejidad social:
Objetividad y Determinismo: La búsqueda de una verdad única y predecible.
Causalidad Lineal: La idea de que a cada acción le corresponde una reacción simple y directa.
Separación Sujeto-Objeto: La ficción de un observador neutral que no afecta lo que estudia.
“La ciencia avanza técnicamente, pero se empobrece epistemológicamente”.
III. El Lecho de Procusto y la Crisis de Rigor
Cuando la realidad no encaja en la teoría, a menudo cometemos el error de mutilar la realidad en lugar de cambiar el marco teórico. A esto Martínez Miguélez lo llama el Lecho de Procusto.
Rigidez vs. Rigor: Muchos académicos confunden el rigor con la rigidez, exigiendo linealidad en fenómenos que son, por naturaleza, sistémicos y polifacéticos.
La Matriz Epistémica: Es el trasfondo profundo e inconsciente desde el cual pensamos. No existe un método neutral; toda investigación está condicionada por cómo el investigador significa la realidad.
IV. El Quiebre desde la Física
La crisis de la objetividad no es exclusiva de las ciencias sociales; nació en el corazón de la física del siglo XX:
Relatividad (Einstein): El tiempo y el espacio dependen del observador.
Indeterminación (Heisenberg): La realidad objetiva se ha «evaporado»; lo que vemos depende de cómo preguntamos.
Consecuencia: Si la física aceptó que el observador es parte del sistema, las ciencias sociales deben ser aún más flexibles y dialógicas.
V. Hacia una Racionalidad Ampliada
Para el siglo XXI, la propuesta no es una «anticiencia», sino una forma de conocer más humana y compleja:
Transdisciplinariedad: Una exigencia impuesta por problemas que desbordan una sola disciplina (crisis políticas, identidades digitales, desigualdad).
Conocimiento Situado: Aceptar que conocer es siempre un acto contextual, histórico y con sentido.
La Invitación Final: Cambiar las reglas del juego cognoscitivo, es un acto profundamente incómodo, pero radicalmente necesario.