Los ETFs (Exchange Traded Funds o Fondos Cotizados en Bolsa) son fondos de inversión que agrupan múltiples activos (acciones, bonos, materias primas) en una «cesta», permitiendo invertir en todo el conjunto como si fuera una sola acción, cotizando en bolsa durante el día y ofreciendo diversificación instantánea y liquidez. Son un híbrido entre acciones y fondos mutuos, combinando la diversificación de los fondos con la facilidad de negociación en tiempo real de las acciones.
Características clave
Diversificación: Inviertes en una «cesta» de activos, reduciendo el riesgo de depender de una sola empresa.
Cotizan en bolsa: Se compran y venden durante el horario de mercado como las acciones, con precios que fluctúan en tiempo real.
Replicación de índices: Muchos ETFs están diseñados para seguir el rendimiento de un índice bursátil (como el S&P 500), lo que facilita la inversión pasiva.
Liquidez: Puedes vender tus participaciones en cualquier momento durante el día de negociación.
Amplia gama: Existen ETFs para invertir en diversos sectores (tecnología, energía), países, materias primas y estrategias.
¿Cómo funcionan?
Un proveedor crea un ETF: Este agrupa un conjunto de valores (ej. acciones de empresas tecnológicas).
Cotiza en bolsa: Se le asigna un ticker (símbolo) y se negocia en mercados secundarios.
Tú inviertes: Compras participaciones del ETF a través de un bróker, igual que una acción.
Obtienes exposición: Al comprar una participación, posees una fracción de todos los activos subyacentes en esa «cesta».
En resumen, un ETF te da una forma sencilla y diversificada de invertir en mercados enteros o sectores específicos, con la flexibilidad de una acción.
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