Libertarios contra el control: ¿Promesa rota al llegar al poder
Los libertarios prometen libertad absoluta y rechazo al control estatal, pero al gobernar, muchos adoptan medidas autoritarias. Desde Javier Milei en Argentina hasta casos globales, exploramos esta paradoja.
Por Luis Enrique Sánchez Díaz | Fecha: Agosto 17, 2025
En diciembre de 2023, Javier Milei asumió la presidencia de Argentina blandiendo una motosierra simbólica para «serrar» el Estado interventor y liberar a los ciudadanos de la coerción gubernamental. Como autodenominado anarcocapitalista, prometió desmantelar regulaciones, eliminar subsidios y maximizar la libertad individual, alineado con los principios libertarios de no agresión y soberanía personal. Sin embargo, para agosto de 2025, su administración ha sido acusada de consolidar un «Estado policial» mediante decretos que reforman fuerzas federales, eliminan controles judiciales y reprimen protestas sociales. Medidas como protocolos antipiquetes y vigilancia extrema del espacio público han generado paros generales y críticas por erosionar derechos democráticos. ¿Representa esto una traición al libertarianismo, o es un paso pragmático para lograr una sociedad más libre? Esta paradoja no es exclusiva de Milei: cuando ideologías libertarias acceden al poder, el rechazo teórico al control estatal a menudo choca con prácticas que lo imponen, revelando tensiones entre utopía y realidad política.
Contexto y antecedentes: El ideal libertario: Libertad sin coerción
El libertarianismo, en su esencia, defiende la libertad individual como valor supremo, oponiéndose a cualquier forma de coerción estatal que viole el principio de no agresión (PNA). Pensadores como Ayn Rand argumentan que el gobierno solo debe proteger derechos individuales —vida, libertad y propiedad— sin interferir en la economía o la vida privada. Hans-Hermann Hoppe critica la democracia como una «variante blanda del comunismo», donde mayorías imponen control sobre minorías. En este marco, términos como «libertad» o «derechos» son centrales, pero los libertarios advierten contra su «secuestro semántico»: el poder redefine palabras para justificar opresión, como llamar «contribución» a impuestos coercitivos o «seguridad» a vigilancia masiva.
La expectativa es que un gobierno libertario minimice el Estado, promoviendo mercados libres y desregulación. Sin embargo, críticos detectan una falacia de inconsistencia: si el Estado es inherentemente coercitivo, usarlo para imponer reformas libertarias crea una contradicción lógica. Esto no es una falacia ad hominem contra figuras libertarias, sino un argumento basado en evidencia práctica, donde el poder corrompe ideales puros. Reflexionando, el libertarianismo florece en oposición, pero gobernar requiere compromisos que diluyen su pureza, exponiendo una posible falacia de nirvana: comparar realidades imperfectas con utopías inalcanzables.
Desarrollo: El caso de Javier Milei: ¿Libertad o autoritarismo?
Promesas de campaña
Milei irrumpió en la escena política prometiendo una revolución libertaria: dolarización, eliminación de ministerios y fin al «estatismo peronista» que, según él, asfixia la libertad económica. Su retórica enfatizaba la soberanía individual: «La libertad es el valor supremo», declaraba, criticando intervenciones estatales como robos disfrazados. Esto resonó en un país con inflación galopante, posicionándolo como un antídoto al control colectivista.
Acciones en el gobierno
En su primer año y medio, Milei ha acumulado 65 decretos en poco más de un mes, gobernando por fuera del Congreso para implementar reformas. Ejemplos incluyen decretos que reforman fuerzas federales, eliminan controles judiciales sobre inteligencia criminal y consolidan un «Estado policial» bajo pretexto de emergencia. En marzo de 2025, se reportó una «fase autoritaria» con represión a protestas, protocolos antipiquetes y herramientas de intimidación para sostener el ajuste económico. En agosto de 2025, anunció en cadena nacional medidas para «amurallar el déficit cero», como penalizar presupuestos con déficit y reducir retenciones al campo, pero también intervenciones monetarias que críticos ven como control selectivo. Además, políticas han afectado libertad de expresión, con confrontaciones violentas y achicamiento del espacio cívico.
Estas acciones generan acusaciones de deriva autoritaria, erosionando el diálogo democrático. Reflexionando, esto ilustra una falacia de consecuencia: Milei justifica control temporal para lograr libertad futura, pero ignora que medios coercitivos pueden perpetuar opresión.
Voces a favor y en contra
Defensores argumentan que decretos son necesarios para desmantelar un Estado corrupto heredado, un «mal menor» para libertad a largo plazo —como en posts en X que contrastan Milei con líderes socialistas como Lula, enfatizando libertad vs control. Críticos, como en reportes de Amnistía Internacional, ven hipocresía: un gobierno libertario que reprime protestas y modifica leyes para prohibir «ideología de género» en educación, afectando derechos. Detectando falacias, argumentos a favor caen en apelación a la autoridad (Milei como «experto» en libertad), mientras críticos evitan generalizaciones al enfocarse en evidencias específicas.
Comparación con casos globales: No solo Milei: Libertarios y el poder en el mundo
Esta contradicción trasciende Argentina. En EE.UU., el Tea Party libertario promovió gobierno mínimo, pero su fusión con MAGA bajo Trump llevó a controles como tarifas proteccionistas y federalización policial, diluyendo ideales libertarios. Históricamente, durante la Revolución Española de 1936, anarcolibertarios en Cataluña participaron en consejos que centralizaron economía, contradiciendo antiestatismo. En New Hampshire, el Free State Project busca «libertopía», pero iniciativas locales imponen desregulaciones que residentes ven como tiranía, priorizando intereses individuales sobre consenso.
Globalmente, críticos en foros detectan hipocresía: libertarianismo atrae a élites que usan retórica de libertad para desmantelar protecciones sociales, pero retienen control estatal cuando conviene. Argumentando, esto no es falacia de composición (asumir todo libertarianismo es hipócrita), sino patrón observable: ideologías antiestatales requieren Estado para implementarse, generando ciclos de control.
Análisis: ¿Hipocresía o pragmatismo?
¿Por qué imponen control? Pragmatismo: desmantelar estructuras arraigadas exige herramientas coercitivas transitorias, como decretos de Milei para reformas. Sin embargo, esto erosiona principios, revelando corrupción del poder —Milei critica divisiones de poderes, apoyando autoritarismo. Falacia detectada: slippery slope en defensas, asumiendo que control temporal no lleva a permanencia, pese a evidencias históricas.
Otra razón: viabilidad limitada. Libertarianismo es filosofía opositora; gobernar expone falacia de no verdadero escocés, donde puristas descartan casos como Milei como «no real libertarianismo». Reflexionando, esto sugiere evolución: ideologías deben adaptarse, pero sin comprometer núcleo ético. Críticos argumentan que atrae a quienes buscan libertad selectiva, beneficiando élites mientras controlan disidencias. Equilibrando, no es hipocresía universal, sino tensión inherente entre teoría y práctica.
Conclusión
La paradoja libertaria —rechazar control pero imponerlo en el poder— se manifiesta en Milei, con decretos y represión que contradicen promesas de libertad, y en casos globales como Tea Party o anarquistas españoles. ¿Es hipocresía o pragmatismo necesario? Detectando falacias, argumentos extremos ignoran matices: el poder transforma ideologías, pero recuperación semántica de «libertad» podría mitigar contradicciones. Invita a reflexión: ¿puede el libertarianismo gobernar sin convertirse en lo que critica, o está destinado a oposición eterna?
«Sin represión, pero con las garantías constitucionales amenazadas» (sobre Milei, 2025).
«El socialismo no entiende de libertad, sólo de control» (defensa en X).
Tabla comparativa
| Aspecto | Promesa Libertaria | Acción en Poder (Milei 2025) |
|---|---|---|
| Control Estatal | Minimizar | 65 decretos, reformas policiales |
| Libertad Expresión | Máxima | Confrontación violenta, achicamiento cívico |
| Economía | Desregulación total | Intervenciones monetarias para déficit cero |
Fuentes verificables: Basado en búsquedas web y X hasta agosto 2025, incluyendo La Izquierda Diario, Perfil, BBC, Amnistía Internacional.