La paradoja de la autonomía: el conflicto estudiantil en la BUAP
Por Luis Enrique Sánchez Díaz
La paradoja de la autonomía
En marzo de 2025, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) se vio envuelta en una suspensión de actividades impulsada por estudiantes organizados que hicieron público un pliego petitorio. A primera vista, podría parecer una disputa menor entre jóvenes inexpertos y autoridades universitarias sensatas. Pero bajo esa superficie se esconde un conflicto estructural: la contradicción entre el discurso de autonomía universitaria y la realidad de una administración profundamente autoritaria y hermética.
Lo que está en juego no es una diferencia de estilos, sino un modelo de gobernanza. La respuesta oficial no busca resolver; busca administrar el conflicto. No busca diálogo, sino desgaste. No aspira a la transformación, sino a la contención. Y todo ello bajo el cómodo amparo del lenguaje tecnocrático y la retórica institucional. Lo que tenemos ante nosotros es un caso ejemplar de cómo las estructuras de poder neutralizan la crítica desde dentro, mientras simulan apertura desde fuera.
El Pliego que Desnudó al Poder: Anatomía de una Respuesta Tardía
El pliego petitorio de los estudiantes de la BUAP ha sido tratado con una mezcla de ironía mediática, minimización institucional y sospecha política. No tanto por su contenido —aunque pedir la no reelección del rectorado es ya en sí un tabú en el ecosistema autorreferencial universitario— sino por lo que representa: la irrupción de un sujeto político colectivo que se atreve a interpelar el orden establecido.
Carlos Figueroa Ibarra (2025) lo interpretó con claridad: el pliego expresa el hartazgo de una comunidad que percibe que la toma de decisiones se ha cerrado sobre sí misma. En efecto, el verdadero escándalo no es que se pida no reelegir, sino que se cuestione el principio de continuidad indefinida disfrazado de institucionalidad. Lo intolerable no es el qué, sino el quién y el cómo: que lo diga el estudiantado, sin permiso ni mediación, y en voz alta.
Gestión del Conflicto, No Resolución del Conflicto: La BUAP ante su Crisis
Guadalupe Grajales (2025) documenta cómo las autoridades universitarias respondieron al pliego con un tono burocrático revestido de racionalidad: la no reelección “no es viable en el corto plazo”. Esta fórmula, que podría parecer sensata para quien no entienda la lógica del poder, encierra una maniobra precisa: posponer para disolver, aplazar para desactivar. Se trata de una forma sofisticada de rechazo que convierte el desacuerdo en tema de oportunidad administrativa, no de legitimidad política.
Este tipo de lenguaje es un recurso conocido en la gramática del poder neoliberal. Como advierte Chomsky (1999), el discurso institucional suele invertir el significado de las palabras: lo que suena como prudencia es, en realidad, inmovilismo; lo que parece sensatez, es simulación. El aparato universitario opera aquí como una maquinaria de producción de obediencia: se responde, pero no se escucha; se escribe, pero no se dialoga.
Reforma universitaria y regresión administrativa
Uno de los elementos más reveladores del conflicto ha sido el uso estratégico del concepto de “reforma universitaria”. Lejos de significar apertura o democratización, ha servido como excusa para centralizar decisiones, imponer estructuras rígidas y expulsar al pensamiento crítico bajo la promesa de modernización. En este sentido, la BUAP no es una excepción, sino un ejemplo de un fenómeno regional: la conversión de las universidades en empresas de gestión del conocimiento, no en espacios de producción del pensamiento.
Bourdieu (2002) ya advertía sobre la amenaza de la “nueva razón neoliberal” infiltrándose en las instituciones educativas. Y lo que observamos en la BUAP es la realización práctica de ese diagnóstico: jerarquías inamovibles, opacidad administrativa, y un discurso que legitima la regresión como si se tratara de progreso. Mientras se habla de “eficiencia”, se persigue la crítica. Mientras se presume autonomía, se reproducen lógicas corporativas.
Cuando el Rectorado Habla, el Estudiantado Resiste
Frente a esta arquitectura del poder, el movimiento estudiantil ha demostrado una claridad política que desmiente el prejuicio paternalista que suelen esgrimir los comentaristas afines al régimen. Carlos Martín Huerta, por ejemplo, se refirió al pliego con ironía: “¿Comidas en 5 pesos… vegana, sin sellos, en braille?” (Martín Huerta, 2025), como si la lucha estudiantil no tuviera fundamento alguno. No es casualidad: ridiculizar al adversario es una forma eficaz de no confrontar el fondo del conflicto.
Lejos de ser manipulados, los estudiantes han actuado como lo que son: ciudadanos universitarios que exigen lo mínimo que cualquier comunidad académica debería defender —participación, transparencia y responsabilidad institucional. Como en 1968, 1999 o 2012, el estudiantado vuelve a ser el factor disruptivo que obliga a las autoridades a enfrentarse a una pregunta que prefieren ignorar: ¿qué tipo de universidad estamos construyendo?
Conclusión: el dilema del poder universitario
¿Autonomía para qué y para quién? Esa es la pregunta que atraviesa el conflicto en la BUAP. Porque si la autonomía se reduce a blindar el poder de una élite administrativa, entonces no estamos ante una universidad autónoma, sino ante un feudo. Si la reforma se utiliza para excluir y no para democratizar, entonces no es reforma, sino restauración.
El conflicto estudiantil en la BUAP no es el problema. Es el síntoma de un problema más profundo: la incapacidad —o la negativa— de las instituciones para escucharse a sí mismas. Lo que sigue dependerá de si somos capaces de romper con la inercia gerencial y devolverle a la universidad su función crítica, deliberativa y transformadora.
Y eso, por cierto, no lo decidirán los comunicados oficiales.
Luis Enrique Sánchez Díaz es doctor en administración, profesor-investigador de políticas públicas y opinión pública en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Ha publicado ampliamente sobre educación superior, poder institucional y estructuras de dominación. Su enfoque combina análisis estructural, crítica política y precisión argumentativa. contacto@luisenriquesan.blog
Referencias
Bourdieu, P. (2002). Intervenciones: ciencia social y acción política. Buenos Aires: Manantial.
Chomsky, N. (1999). Profit Over People: Neoliberalism and Global Order. Nueva York: Seven Stories Press.
Figueroa Ibarra, C. (2025, 25 de marzo). Pliego petitorio y reforma universitaria en la BUAP. e-consulta. https://www.e-consulta.com/opinion/2025-03-25/pliego-petitorio-y-reforma-universitaria-en-la-buap
Grajales, G. (2025, 25 de marzo). La respuesta oficial al estudiantado de la BUAP. e-consulta. https://www.e-consulta.com/opinion/2025-03-25/la-respuesta-oficial-al-estudiantado-de-la-buap
Martín Huerta, C. [@carlosmartinh]. (2025, 24 marzo). Tweet. X (Twitter). https://twitter.com/carlosmartinh/status/1904176959283773541