Escándalo en Puebla: Los Diputados del TikTok y su Frivolidad en el Congreso


El Desfile de los Diputados Líquidos: Puebla en el Circo Digital


¡Ay, Puebla, tierra de volcanes y contradicciones, cómo te han reducido a un escenario de lentejuelas y pasos coreografiados en el TikTok del poder! Aquí, en las curules del Congreso, donde deberían resonar los ecos de la lucha por la justicia, el pueblo se encuentra con un espectáculo de otro calibre: Nay Salvatori (@Naysalvatori), Grace Palomares (@GracePalomares), Alejandra Villegas Meneses (@A_Villegas_Men) y Roberto Zataráin Leal (@ZatarainLeal) desfilando como si el hemiciclo fuera una pasarela de modas, mientras las iniciativas legislativas se amontonan como ropa vieja en un ropero olvidado.

Este es el post original que inicia la controversia, mostrando el video viral de TikTok que destaca a los diputados como «mejor vestidos».
Zataráin Leal defiende el video de TikTok y critica la reacción pública.

Solo 12 de 140 propuestas aprobadas hasta marzo, nos dice la crónica, pero ¡qué importa! Lo que brilla en las redes sociales es su porte, su sonrisa, su caminar de 30 segundos que desata polémicas y odios como si fueran telenovelas de antaño.

Este tweet menciona la baja productividad del Congreso (12 de 140 iniciativas aprobadas, según Patricia Méndez).

“Pero dicen que son de los mejores vestidos haciendo circo en tiktoks”, tuitea @Edd_Eddiiy con una mezcla de sarcasmo y rabia que resuena en las calles polvorientas de la ciudad.

Video extraído de la cuenta de tik tok de Nay Salvatori

Es un carnaval, queridos, un carnaval donde el pueblo, ese gigante dormido que paga sus impuestos y sufre la inseguridad, se despierta furioso en X, antes Twitter, lanzando dardos digitales a estos legisladores líquidos—porque, sí, todo fluye, todo se disuelve en la superficialidad de un like, un share, un emoji de fuego o de payaso. Los comentarios, ay, los comentarios, son un coro de desencanto que no deja títere con cabeza. “Mira imbécil. Tu eres nuestro empleado, tragas de nuestros impuestos, y no permitimos que en lugar de trabajar de pongan a grabar tiktoks en áreas de trabajo”, dispara @CazaBots4 con una furia que quema la pantalla, y no le falta razón: estos diputados, que deberían ser faros de la razón en tiempos de crisis, se han convertido en farolillos de feria, iluminando nada más que su propia vanidad. “Lloras?”, pregunta @Arturo_Lopez24 con una provocación seca, y esa palabra, tan breve, es un puñetazo que resuena como el eco de un pueblo harto.

Pero, claro, no nos dejemos engañar por la candidez del ritmo pegajoso de TikTok. Este no es un juego inocente, sino una maniobra calculada, un truco de ilusionista que un espíritu crítico descubriría como parte de las estrategias de manipulación mediática: desviar la mirada del pueblo de las estructuras profundas—la pobreza, la violencia, las leyes estancadas—hacia el brillo efímero de un video viral. “¿Y cómo está de arregladita la masa encefálica? Por que votamos para su austeridad en el VESTIR y abundancia en el RAZONAR!”, clama @LUZDELC61, y su voz, cargada de sarcasmo, es un eco del hartazgo colectivo frente a un Congreso que prefiere posar que legislar. “Diputado no te conozco pero de los 4 personajes del video citado me parece tienes algo que se llama congruencia e intuición. No creo que tú lo hubieras subido a tus redes. El tema está en la banalidad de las señoras diputadas”, reflexiona @rubysoriano, y aunque intenta salvar a Zataráin, su crítica a la frivolidad de las demás pinta un cuadro de un hemiciclo convertido en un teatro de lo absurdo.

Este comentario es clave para la sección sobre la percepción pública de la banalidad de los diputados.

¿Qué mejor que un desfile de moda en el Congreso para tapar que, mientras Puebla sangra, estos representantes posan como modelos en lugar de legislar como servidores? Zataráin se ríe, dice que es “absurdo”, pero su risa suena a campanas rotas, a un intento desesperado de justificar lo injustificable. “Entiendo Diputado. ¿Tendrá en algún portal, su agenda legislativa por temática? O cuál será su agenda próxima, en eso sí hay carencia”, pregunta @gerardoaguirrel con una paciencia que contrasta con la tormenta de indignación, exigiendo transparencia donde solo hay humo y espejitos.

Y las redes sociales, ay, las redes, ese río sin orillas donde todo se disuelve y nada permanece. Son el espejo roto de nuestra época, fragmentando la realidad en mil pedazos de vidrio que reflejan solo lo que queremos ver: el odio, el sarcasmo, la indignación de @gilsberth2, que opone un crimen brutal al glamour de estos diputados, o la furia de @nachomolinah: “Lloras?”. “Eres un chiste, una improvisación, un naco en el poder, tú y la Salvatori”, añade, y su desdén es un reflejo del desprecio popular hacia una clase política que parece burlarse de su mandato. “Diputado, esperamos resultados concretos más allá de sus buenas intenciones, tenga empatía con la realidad del país”, advierte @Plumitaliger, y su demanda es un grito que atraviesa la pantalla, un recordatorio de que X no es un espacio de emancipación, sino un remolino que nos sumerge en la superficialidad, donde los 280 caracteres de un tuit pueden ser más poderosos que un decreto, pero también más efímeros que un suspiro. “Hoy el Congreso del Edo refleja ese rasgo de oficialía de partes donde poco se discute y mucho se bloquea”, sentencia @ferperezcorona, y su diagnóstico es una sentencia implacable contra un poder que se disfraza de acción con pasos vacíos.

Puebla merece más que esto, amigos. Merece legisladores que caminen con el peso de la historia en los hombros, no con el taconeo de una coreografía. Merece que @Naysalvatori, @GracePalomares, @A_Villegas_Men y @ZatarainLeal dejen de ser figuras de cera en un museo de lo absurdo y se conviertan en arquitectos de leyes sólidas, no en actores de un reality show digital. “¡Puebla no olvidará!”, tuitea @Arturo_Lopez24, y su advertencia es un temblor que debería hacer estremecer a estos diputados líquidos, porque el agua que los sostiene puede volverse tsunami si seguimos despiertos, si seguimos mirando más allá del brillo de sus lentejuelas. Que tiemblen, pues, porque el pueblo, en cada comentario, en cada retuit, grita: “¡Basta de distracciones, queremos resultados!”.


¿Te gustaría añadir más comentarios o profundizar en algún aspecto específico de la política aldeana de Puebla? ¡Estoy listo para reflexionar aún más, con el filo del análisis crítico: @luisenriquesan en X, antes Twitter